Una Educación Basada en Competencias - 2. Lo afectivo, motor del conocimiento.

2. Lo afectivo, motor del conocimiento.

Todo lo que aprendemos acerca de la realidad, se encuentra tamizado por los sentimientos y emociones que experimentamos en cada aprendizaje. Por esa razón, muchos de los conocimientos que construimos en los primeros años de vida se interiorizan de manera muy profunda en nuestra propia identidad. Es el caso de la lengua materna, de las canciones de cuna y de las formas de alimentación que se aprenden en ámbitos particularmente afectivos. Recordamos olores, texturas, sabores y formas porque al vivirlos, experimentamos gustos, afectos y alegrías. Rechazamos otros porque fueron experimentados junto con dolor, miedo, resentimiento y angustia.

Este aspecto afectivo parte de los sentimientos y las emociones básicas. Progresivamente, durante el proceso de socialización, se van formando las tendencias, los afectos y lo que cada uno considera valioso; todo eso se integra en el sistema de normas y de valores de cada persona.

Estos sentimientos y emociones van regulando la afectividad hasta dar acceso a la voluntad como la operación afectiva superior. Es decir, llega un momento del desarrollo en que decidimos qué es lo que consideramos valioso y qué es lo que queremos rechazar. Nuestra voluntad impulsará las acciones para alcanzar lo que preferimos y para protegernos de lo que deseamos evitar. De manera paralela a la evolución de las estructuras cognitivas, las estructuras afectivas nos permiten constituir maneras estables de sentir y reaccionar. Es así que los sentimientos y los valores nos constituyen como las personas que somos, con nuestra forma de reaccionar, sentir y actuar.

En todos los actos de conocimiento invertimos energía afectiva que nos permite realizar nuevos aprendizajes, comprender nuevos fenómenos, plantear hipótesis y aventurarnos en nuevas experiencias.

Lo anterior es de suma importancia en el campo educativo. Es en la escuela donde niñas y niños se interesan por conocer o se vuelven apáticos ante los descubrimientos; es ahí donde aprenden a valorar la vida colectiva y la colaboración, o donde encuentran que es mejor competir contra otro y ganarle siempre, aún a costa de lastimarlo.

Descubrir que aprender llena de satisfacciones, es una tarea fundamental de la escuela para lograr consolidar al conocimiento y la búsqueda como espacios necesarios que permitirán a niñas y niños seguir siempre aprendiendo.

En la siguiente caricatura de Fracesco Tonucci se muestra cómo las experiencias definen lo que niñas y niños se explican de la realidad, en este caso, de la relación con los otros.