Una Educación Basada en Competencias - 5. Cómo aprenden niñas y niños de 3 a 5 años.

5. Cómo aprenden niñas y niños de 3 a 5 años.

Entre los tres y los seis años, las niñas y los niños son más autónomos y su lenguaje ha tenido un gran desarrollo. Siguen aprendiendo, explorando y jugando como cuando eran más pequeños, pero ahora observan más, son más hábiles en sus movimientos y gracias a su fuerza y equilibrio pueden hacer más actividades. Además, se hacen cada día más activos para comprobar por sí solos lo que piensan de las cosas.

A esta edad repiten situaciones que ven en la realidad, aunque no usen las cosas reales. Por ejemplo, jugarán al doctor y una mesa será la camilla, una varita será la jeringa, un trapito el algodón; escucharán el corazón del enfermo con una sonaja y medirán su temperatura con otro juguete. La búsqueda de objetos parecidos a los reales, indica que está habiendo aprendizajes.

También aparece el juego simbólico, en el que cambian aquellos aspectos de la realidad que no les son gratos. Por ejemplo, si juegan a la casita, representarán al papá aunque no viva con ellos.

A esta edad toman conciencia de su crecimiento físico y lo ponen a prueba al realizar diversos juegos como saltar la cuerda, patear la pelota, brincar las piedras o trepar árboles.

Poco a poco irán participando en juegos de reglas como el fútbol, las canicas o las escondidillas. Al principio, los niños y las niñas más pequeños no pueden seguir las reglas, más que cuando ganan. Poco a poco aceptan la frustración de perder. Esto les va dando conciencia de la realidad.

El desarrollo del lenguaje muestra que niños y niñas no sólo repiten las palabras que escuchan de los otros, sino que inventan otras, considerando las características de los objetos. Así le llamarán “perrotote” a la vaca, o gato de cola peluda a una ardilla.

Por otro lado es evidente que los pequeños analizan el lenguaje y buscan regularidades, es por eso que dicen “morido” ya que aplican la regla que deducen de algunos verbos como: perder – perdido, correr – corrido.

 

 

En este ejemplo de Francesco Tonucci se observa cómo el niño aplica las regularidades que ha escuchado en el lenguaje para pronunciar una nueva palabra. En este caso el “error” da cuenta de lo que el alumno ha construido.

Durante este periodo de vida, las representaciones de la realidad se van haciendo cada vez más precisas y por lo tanto más abstractas. Es por eso que niñas y niños realizan dibujos que representan, con mayor claridad, a las personas, animales y cosas que los rodean. Su dibujo transita de figuras “celulares” a la representación de personas con un esquema corporal completo. Igualmente aparece el modelado con materiales suaves como la plastilina o la masa y construyen modelos con cubos, palos y otros materiales que tienen a su alcance.

Una situación que identifica al pensamiento infantil de esta edad es dotar de características humanas a las plantas, animales y algunos fenómenos naturales, es por eso que dicen que el pececito está triste o que el sol amaneció muy contento. También consideran que objetos inanimados tienen vida, como su oso preferido al que le da miedo si le apagan la luz. A esta forma de pensar se le llama animismo.

Una manera peculiar de esta edad para conocer objetos es la de investigar y experimentar con ellos. Así cargan, sopesan, vacían, llenan, equilibran y desarman los objetos a su alcance. No tienen ningún temor a la exploración.

Los dibujos, fotografías y películas cobran particular interés, ya que niños y niñas reconocen en ellos objetos, animales y personas de la realidad. Esto muestra que su pensamiento se va haciendo más abstracto.

Al observar que en una película, revista o libro hay tanto imágenes como signos gráficos, y que los adultos realizan actos de lectura, descubren poco a poco que las letras tienen alguna función, que al principio creen que es el nombre del objeto. Por eso dirán que el letrero con la marca del cepillo de dientes, dice “cepillo de dientes” o que en el envase de leche que tiene su marca particular, dirá “leche”.

La escritura se irá descubriendo a través de un uso reflexivo: primero tendrá la misma función que el dibujo y posteriormente se diferenciará del mismo. Niños y niñas también descubren que lo que se escribe tiene que ver con lo que se dice y que por lo tanto, la escritura recupera reglas de lo oral. Como escuchan las palabras de forma silábica “me – sa”, las escriben de forma silábica “m – a”. El contacto analítico con la escritura convencional les permitirá descubrir que su hipótesis sobre la escritura debe cambiar. Es así como los niños pasan de silábicos a alfabéticos.