Una Educación Basada en Competencias - 6. Cómo aprenden las niñas y los niños en la Primaria.

 

 

6. Cómo aprenden las niñas y los niños en la Primaria.

Cuando niñas y niños están en la Primaria, es decir, entre los 6 y los 12 ó 13 años de edad, multiplican sus formas de aprender. Algunas anteriores, aún son muy efectivas y regresan a utilizarlas cuando no logran comprender ciertas cosas. Por ejemplo, con niños de 9 años que han aprendido que dos enteros tienen ocho cuartos, si se les plantea el problema de repartir dos naranjas entre ocho niños en forma tal que no sobre nada y a todos les toque igual, lo que harán es dividir la naranja primero en medios y repartirlos. Cuando constatan que no les alcanza a todos, vuelven a partir los “medios”, para obtener los ocho pedazos que necesitan. Es decir, regresaron a acciones concretas para enfrentar el problema. Como esas formas de aprender ya han sido muy dominadas, los escolares las buscan para ayudarse a lograr una mejor comprensión de la realidad.

Además de recurrir a tácticas de cuando eran más pequeños, niños y niñas han seguido desarrollando su inteligencia y han ampliado sus estrategias para aprender, pero siempre basadas en acciones y juegos que les permiten relacionarse con nuevos objetos, animales y personas. Es como si fueran redes cada vez más finas para que no se les escape ninguna nueva experiencia. Si en la casa y en la escuela estimulan a niñas y niños, éstos se vuelven cada vez más inteligentes y se sienten más valorados. Por esa razón es importante que los docentes y familiares propicien que niñas y niños compartan las estrategias que utilizan para resolver problemas, explicando por qué les son útiles, discusión que favorecerá el respeto a las ideas de otros y la consideración de nuevos puntos de vista para, si es necesario, modificar el suyo.

En su proceso de clasificación, las y los escolares toman ya en cuenta más de una característica. Por ejemplo, saben que un pez puede ser vertebrado, acuático y ovíparo; reconocen que el cuadrado, el rombo, el rectángulo y el trapecio son cuadriláteros; saben que los veracruzanos y los chiapanecos son mexicanos.

Una característica importante de esta edad es la necesidad de experimentar con las cosas, para comprobar las ideas que tienen sobre ellas. Poco a poco descubren que aunque se realicen algunas acciones físicas sobre los objetos (aplastarlos, cortarlos, cambiarlos de forma) la cantidad de masa no cambia en ellos. Por ejemplo: una sandía partida en pedazos, es la misma cantidad de sandía; dos bolas de plastilina iguales siguen teniendo la misma masa aunque una de ellas se parta en varios pedazos. Lo anterior se puede ver en la ilustración que sigue.

En esta caricatura de Tonucci se muestra con claridad la consistencia del pensamiento infantil que puede rechazar la intervención adulta cuando ésta no toma en cuenta las maneras que tienen niñas y niños de representarse la realidad.

También pueden descubrir que ciertas características de los objetos son relativas y que funcionan de acuerdo a varios factores. Por ejemplo, si van a probar qué objetos flotan, no dirán que todos los objetos ligeros flotan, porque compararán un trozo de madera de balsa, contra una pequeña moneda. Tal vez digan que parece que “la moneda está más llena de metal y por eso se hunde” y”la madera está menos llena de madera y por eso flota”.

A partir de los nueve años, la experimentación con los objetos se vuelve cada vez más sistemática. Es decir, experimentan controlando algunos factores. Si se le presentan dos objetos colgados de cuerdas de diferente largo y se le pregunta: ¿cuál irá más rápido?, primero experimentará si al empujarlos se acelera el movimiento. Después de varias observaciones con ambos objetos, descubre que el impulso no afecta el movimiento, porque una vez que suelta cada objeto, éste oscila en forma constante. Finalmente descubre que lo que afecta al movimiento es el largo de la cuerda.

Otro cambio en el desarrollo se da cuando las y los alumnos son capaces de ubicar los objetos en el espacio con referencias convencionales. Por ejemplo, tienen clara la derecha y la izquierda; manejan el norte, el sur, el este y el oeste y poco a poco lo van relacionando con mapas y planos. También muestran cambios al explicar lógicamente sus ideas del mundo a partir de relaciones de causa-efecto. Ya no dirán que el sol está contento, sino que no hay nubes y es verano, por lo cuál está muy brillante.

De la misma forma al participan en juegos de reglas, cada vez más complejos y aceptar los resultados, los procesos de socialización se ven enriquecidos, tanto por el desarrollo mismo, como por las múltiples interacciones que establecen niños y niñas. Así se dan cuenta de las diferencias en las habilidades intelectuales, motoras o físicas y las respetan; son capaces de emprender acciones colaborativas en equipo y aceptar las comisiones que les asignen.

Las nociones temporales se van consolidando al final de la educación primaria, por lo que es necesario propiciar juegos que les permitan imaginar situaciones del pasado o del futuro, no vividas.

Por todo lo anterior es necesario que en Primaria, niñas y niños:

  • Establezcan su propias clasificaciones, ordenamientos y secuencias y que éstos sean cada vez más complejos.
  • Observen, experimenten y registren sus resultados.
  • Inventen, expliquen y realicen juegos.
  • Sean usuarios efectivos de la lengua a través de múltiples oportunidades de escribir textos significativos.
  • Dibujen croquis, mapas y planos, ubicando correctamente las referencias espaciales.
  • Utilicen diversos instrumentos para medir, dibujar, calcular y pesar objetos y cantidades.
  • Incorporen lo aprendido para mejorar su vida cotidiana.
  • Investiguen en diversas fuentes y puedan valorar la información que obtienen de ellas.
  • Expresen organizadamente lo investigado al grupo apoyados con gráficas, dibujos, maquetas y láminas.
  • Valoren y respeten a los otros, tanto a los miembros del grupo como a otras personas de la comunidad.