MicroMundos EX

Es más que una herramienta; se constituye en un poderoso conjunto de herramientas ensambladas e integradas de forma única, a fin de suministrarle los medios que necesita para realizar cualquier tipo de exploración que usted pueda imaginar.

Por herramientas, no queremos decir únicamente aparatos y/o dispositivos (aunque definitivamente hay algo de eso en MicroMundos EX) - nos estamos refiriendo a un lenguaje que motiva cualquier persona o grupo que lo utilice a hablar y pensar acerca de:

  • sus ideas
  • sus inquietudes, dudas y preguntas
  • sus estrategias para buscar y encontrar respuestas, y lograr una comprensión más profunda de aquello que es de su interés

 

Los estudiantes exploran y prueban sus ideas en este ambiente de creación de proyectos y exploración de ideas. MicroMundos es tan versátil que puede ser utilizado para crear:

  • simulaciones de ciencia
  • exploraciones matemáticas
  • historias multimedia interactivas
  • ¡cualquier cosa que usted pueda imaginar!

Ayuda a desarrollar la creatividad, la habilidad de resolución de problemas y, el pensamiento crítico.

Tópico Transversal - Curricular
Nivel 4to. grado y superior
Foco Resolución de problemas, exploración de ideas, elaboración de proyectos, diseño y construcción
Plataformas Windows 2000/XP/Vista/7
Idioma Inglés - Español
Requiremientos
del Sistema:
Windows:
  • Windows 2000/XP/Vista/7
  • Procesador Pentium superior
  • 32 MB RAM
  • unidad de CD ROM
  • Suporte a modo color 32 bit
  • Tarjeta de Sonido
  • Conjunto de Componentes Básicos Cricket
  • Paquete LEGO Mindstorms for SchoolsT

 


 

 

 

 

 

MicroMundos Ex:

 

De la construcción de significados a la construcción de mentes

Introducción

MicroMundos Ex, es un software cuyos fundamentos se remontan a Logo, su riqueza, historia y evolución en el tiempo. En sus raíces encontramos claramente la inteligencia artificial, la epistemología genética, y la matemática.

MMEx, permite desarrollar proyectos que incluyen, además de elementos multimediales (video, imágenes, texto, animación, sonido, música, enlaces, botones), eventos de sofisticación y complejidad creciente, que se ejecutan de forma independiente y paralela, y que a la vez, pueden o no estar sincronizados. Esta potencialidad última hace de MMEx una herramienta extraordinariamente rica para que docentes y estudiantes den “vida” a sus conocimientos y realidad a partir de modelos o simulaciones que se caracterizan por un “motor lógico”.

Se habla de un “motor lógico” por cuanto, la construcción de esta “vida” inherente al modelo-simulación en cuestión, se hace a partir de supuestos, variables e invariantes, propiedades y caracterizaciones en torno al fenómeno de estudio, que deben estar, más que representados por dibujos y animaciones automáticas, definidos como elementos lógicos operables y coordinables. Esto es algo muy interesante, porque podría decirse, que la inteligencia detrás del modelo o simulación, surge como “un emergente” consecuencia de las interrelaciones y sus reglas implícitas, y no como un resultado o comportamiento deliberadamente programado. De allí que en este ambiente sea fácilmente viable llegar a la comprensión de lo que conceptualmente es fundamento y esencia en la teoría de sistemas, la cibernética, la epistemología, y en donde enunciados misteriosos u oscuros tal como aquél que reza “el todo es más que la suma de sus partes”, llegan a ser aspectos de constante reflexión, y por su implicación, de constante poder en torno a la construcción de mentes.

Es a partir de relaciones lógicas que se definen entre el medio ambiente simulado-modelado, los eventos que allí se desencadenan, y los objetos que allí conviven, que se construye el motor lógico. En tal sentido, la programación en MicroMundos o su operatividad, deja de ser una disciplina para transformarse en el arte supremo de comprender, inventar, crear, aprender y representar un fenómeno de estudio a partir de supuestos en primera instancia intuitivos, y en última instancia lógicos.

En el ínterin de este proceso de actividad multidimensional se construye a partir de lo creado, una mente u organización que modela-simula una realidad. Al interior del sujeto aprendiz-creador, sucede lo mismo, entendible bajo el marco del aprendizaje operatorio de Jean Piaget, o del construccionismo de Papert. En un nivel sistémico superior, dicho fenómeno también es discernible, a partir por ejemplo de una óptica Vigotskiana, que divisa sin lugar a dudas la constitución de una mente u organización en un colectivo emergente constituido por individuos que piensan, operan, colaboran, comunican, en fin, se relacionan dinámicamente.

Ing. Luis Guillermo Valverde Naranjo, M.Sc.

Director Académico América Latina, LCSI.

«Formé la palabra construccionismo a partir de otras dos palabras. Existe una teoría psicológica que aprendí primero a apreciar con Piaget, pero que también se puede encontrar en Vygotsky y otros autores, y que plantea que el conocimiento no se transmite de la misma manera que la información por un cable. ... El conocimiento no se transmite, se construye.

 

Cada individuo debe reconstruir el conocimiento, aunque, claro está, no necesariamente solo. Todos necesitamos de la ayuda de los demás y el apoyo de un ambiente material, de una cultura y una sociedad. Pero aun así, el conocimiento debe construirse, y esto es lo que significa constructivismo.

Mi nueva palabra agrega un segundo sentido a la idea anterior. El constructivismo plantea que el conocimiento se construye en la propia mente. El construccionismo nos recuerda que, para lograr esto, lo mejor es fabricar algo tangible, algo fuera de nuestra mente, que también tenga significado para nosotros como personas. [1]Los niños estaban fabricando algo. Estaban creando un esqueleto en una pantalla. Y por esta razón podían implicar todo su ser: su sentido estético, su concepción de lo que es un proyecto significativo, su sensación de poder relacionarse con lo que eran como individuos y con sus valores más importantes. La niña interesada en el idioma[2] concibió lo que estaba realizando en la pantalla como parte de una empresa mayor: estaba ejerciendo una influencia en sus compañeros y estaba expresándose a través de un proyecto al que se pudo dedicar en forma constante durante varias semanas.

Esto es lo que significa para mí el construccionismo. Ella estaba creando algo, un proyecto que surgió de su propio sentido del yo. No se encontraba sentada con pequeños cuadritos de papel escribiendo números sin sentido. No estaba aprendiendo por medio de un proceso fragmentado en el que el conocimiento se reduce a pequeñas piezas inconexas que uno luego debe tratar de juntar.»

 

(Seymour Papert, 1993)

 


[1] «La maestra, Joanne Ronkin, ha ejercido en esa escuela [Hennigan] durante muchos años. Durante enero y febrero, le corresponde enseñarle a su grupo de quinto año algo de biología humana. Ella se ha dado cuenta que el estudio del esqueleto constituye un buen punto de partida para el tema. El programa de estudios sólo especifica que debe enseñar biología humana, sin dar más detalles. A ella le gusta el esqueleto, y por ello ha decidido escogerlo como material de estudio.

 

En el pasado, utilizaba una combinación de diferentes aproximaciones al tema ... Este año, debido a que los niños ya manejaban Logo, decidió pedirles que dibujaran el hueso en la pantalla de la computadora en lugar de hacerlo en el papel.

... Se suponía que se trataba de una clase de biología, pero en realidad se vieron implicadas muchas más cosas que la simple biología. Todos los alumnos, sin excepción, se sintieron comprometidos en la realización de algo hermoso. Estamos en presencia de un trabajo que no sólo contempló cuestiones científicas y lógicas, sino que mostró además un fuerte componente estético, el cual reviste tanta importancia como los demás.»

[2] «Esta alumna no quiso realizar un esqueleto como lo concebimos normalmente. ... Esta niña se interesa mucho por el idioma y los nombres de las cosas. Así que en su proyecto se preocupó por aprender los nombres de los huesos. El vocablo empleado para "húmero" es efectivamente bastante gracioso. Nadie se lo corrigió, y al final ella misma se percató de que no era la forma correcta de deletrear la palabra. Pero lo importante no fue el cómo escribió las palabras, sino que tuvo una experiencia muy intensa, ya que decidió por sí misma capturar en su pantalla esos nombres para que todos sus compañeros pudieran conocer, gracias a su trabajo, el nombre de sus huesos.»